Aunque hay indicios de que la pasta en Italia se conocía desde la época de sus primeros habitantes, ésta alcanza su mayor apogeo en los siglos XVIII y XIX.
Nápoles se convirtió en el centro de la elaboración de la pasta gracias a su clima y su puerto. El inicio de la elaboración de la pasta fue en Sicilia antes de la invasión árabe en el año 878.
Como curiosidad se cuenta que fue Marco Polo quien en uno de sus viajes nos hizo llegar la pasta a Europa procedente de China.
¿Sabía usted que el compositor italiano Rossini era un gran amante de la pasta y que durante su estancia en París se la hacía traer desde Nápoles?
En España su consumo se afianzó en el siglo XVIII durante el reinado de Carlos III.
En la actualidad están científicamente comprobados los efectos beneficiosos de la pasta, por su aporte en hidratos de carbono (energía) y su fácil digestión, por ello está siendo recomendada por los dietistas para toda la población, prescrita especialmente para todos los deportistas y para personas sometidas a un desgaste físico importante.
La Pasta está siempre presente en la dieta mediterránea pudiéndose combinar con todo tipo de ingredientes, salsas, vegetales, pescados, mariscos...